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Vargas Llosa celebra que el populismo esté en retirada en América Latina

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Para el autor de “La fiesta del chivo”, “hay manifestaciones muy claras” de que el populismo está en retirada en el continente, como las que se ven en Venezuela, Bolivia y Ecuador o en Argentina.

Buenos Aires.- Cerca de cumplir 80 años y con su más reciente novela, “Cinco esquinas”, recién publicada, el peruano Mario Vargas Llosa celebró el fin del kirchnerismo en Argentina y destacó las “manifestaciones muy claras” de que el populismo está en retirada en América Latina, en una entrevista publicada hoy.

“Hay muchas más razones para ser optimista que pesimista en América Latina. Cuando yo era joven América Latina era tierra de dictadores. Lo que queda ahora de las dictaduras, como Cuba o Venezuela, está en hilachas, deshaciéndose”, dijo el Nobel de Literatura al diario La Nación.

Para el autor de “La fiesta del chivo”, “hay manifestaciones muy claras” de que el populismo está en retirada en el continente, como las que se ven en Venezuela, Bolivia y Ecuador o en Argentina, con el fin del kirchnerismo (el periodo entre 2003 y 2015 de las presidencias de Néstor Kirchner y su viuda Cristina Fernández).

“Ha sido muy interesante la derrota de los Kirchner. A mí me parece importantísimo, porque creo que el país estaba como embotellado con esta pareja. Yo tengo la impresión de que la democracia está empezando a funcionar otra vez en la Argentina. Es muy importante, porque es un país que puede tener una gravitación sobre el resto de América latina”, manifestó Vargas Llosa.

Para el escritor, “Argentina se jodió con el peronismo” porque introdujo “una especie de nacionalismo que cerró” el país.

“Era un país del primer mundo a comienzos del siglo XX y fíjese en lo que se convirtió la Argentina. Yo creo que eso tiene un nombre y es el peronismo. El país fue empobrecido, pero no hubo ninguna catástrofe natural ni ninguna guerra”, precisó.

“Tengo la impresión de que el país es tan próspero que con una buena política puede resarcirse y volver a crecer. Para América latina sería formidable. Brasil se está hundiendo por la corrupción y la demagogia. Vamos a necesitar un país que sea líder regional”, continuó.

Vargas Llosa destacó que el nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, está “cumpliendo con su programa, desafiando incluso la impopularidad” y que sus “reformas están muy bien encaminadas”

Además, aseguró que uno de sus “sueños secretos era vivir algún tiempo en Buenos Aires” pero contó que una vez le invitaron a la Feria del Libro y el director de la Biblioteca Nacional “pidió” que le “prohibieran hablar” por sus “ideas políticas”.

“Ningún escritor digno de ese nombre escribe novelas solo para hacer propaganda de sus convicciones políticas. La literatura queda muy deformada si se la juzga solamente por la ideología de su autor”, agregó.

Vargas Llosa se encuentra en plena presentación de “Cinco esquinas”, un trabajo en el que retrata el uso de la prensa amarilla por el Gobierno del expresidente peruano (1990-2000) Alberto Fujimori y cómo la maquinaria de una dictadura “tritura” a personajes como uno de los protagonistas, Juan Peineta.

“Quería escribir una historia que mostrara ese submundo periodístico, que era la peor cara del régimen. Ésa era la idea original, pero se me fue escapando de las manos y terminó siendo un fresco de lo que era la sociedad limeña”, indicó.

En tiempos en que es protagonista para la prensa del corazón por su relación con Isabel Preysler, el escritor cree que el actual momento que atraviesa el periodismo también es “muy malo”.

“No hay una valoración de la seriedad de la información, se puede hacer pasar gato por liebre con facilidad. No se sabe si el periodismo de papel va a sobrevivir. Felizmente creo que los libros sí van a sobrevivir”, opinó.

El peruano celebrará su 80 cumpleaños el próximo 28 de marzo, algo que no se interpondrá con la literatura porque no concibe la vida “sin escribir” y se resiste a convertirse “en una estatua”.

El Universal

¿Qué significa la elección de Argentina para América del Sur? – BBC

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En el futuro, los libros sobre la historia económica de Argentina a principios del siglo 21 tendrán que venir con un completo glosario.

La segunda economía más grande de América del Sur ha pasado por muchas políticas y experimentos económicos diferentes en las dos últimas décadas que un vocabulario completamente nuevo ha surgido para explicar las transacciones económicas del día a día.

La principal calle comercial de Buenos Aires, la calle Florida, que ahora cuenta con decenas de “arbolitos”, el nombre dado a los comerciantes del mercado negro que compran y venden dólares abiertamente en las calles. Ellos están ahí como arbustos que sostienen sus hojas verdes (billetes de dólar).

Algunos comerciantes prefieren “hacer puré” (“puro hacer”), que es para comprar dólares del gobierno y los venden a las “cuevas”, las tiendas de los tipos de cambio ilegales que tratan de “blue” (Mercado de dólares negro).

Esta jerga dinámica es un reflejo de un país que ha pasado a través de una especie de montaña rusa económica durante los últimos 15 años.

En 2001, el país se había sumido en el caos – políticamente volátil, financieramente en bancarrota y con la violencia en erupción en las calles. Es famosa porque tuvo tres presidentes diferentes en dos semanas.

En la segunda mitad de la década, sin embargo, era una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, en la parte posterior de la escalada de los precios de las materias primas a nivel mundial y un plan de reestructuración de deuda con un éxito parcial. Para el año 2005 se había superado su nivel anterior a la crisis.

Los argentinos están votando para su próximo presidente, como Cristina Fernández de Kirchner se encuentra después de ocho años en el poder.

Su sucesor elegido a dedo, izquierdista Daniel Scioli, fue líder en las encuestas y se esperaba que ganara cómodamente.

Sin embargo, la primera ronda de votación no produjo un ganador, como Scioli fue empujado muy cerca por Mauricio Macri, el alcalde de Buenos Aires de centro-derecha .

Para ganar directamente en la primera vuelta, un candidato necesita el 45% de los votos, o un mínimo de 40%, así como una ventaja de 10 puntos sobre su rival más cercano.

La segunda vuelta el 22 de noviembre será la primera vez que una elección argentina será decidida por una segunda vuelta.


Pero ahora, desde 2011, la Argentina está en serios problemas económicos de nuevo, con un crecimiento débil, el aumento del desempleo y la alta inflación.

Las elecciones presidenciales de la próxima semana – entre el respaldado por el gobierno Daniel Scioli y la oposición Mauricio Macri – será una oportunidad para los argentinos para elegir qué camino tomar para resolver los actuales problemas económicos.

También será seguido de cerca por los vecinos de América del Sur como Brasil y Venezuela, que están en una encrucijada, luchando por respuestas políticas en la cara de las tormentas económicas.

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Muchos de los problemas económicos más inmediatos de la Argentina se han reducido a la política cambiaria del gobierno conocida como El Cepo, una serie de medidas adoptadas en 2011 destinados a contener el flujo de capitales que comenzaron la salida del país.

La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner ha sido presidente desde 2007

Se hizo contener las mareas en cierta medida, pero creó mucho mayores problemas a nivel nacional.

La compra de dólares oficialmente bajo el Cepo es una pesadilla de la burocracia; comprarlos en el mercado negro es prohibitivamente caro. Los costos de importación se dispararon y fueron trasladados a los consumidores, lo que hizo disparar la inflación por las nubes.

En condiciones de alta inflación, muchas de las conquistas de la Argentina en la última década se están empezando a deshacer. El crecimiento se estancó en un primer momento, y ahora hay una amenaza de entrar en el modo inverso.

Después de incluir a millones de personas en el sistema de bienestar, Argentina dejó de publicar las cifras de pobreza el año pasado, un indicio de que los de peor situación no están viendo que sus vidas mejoran.


El Cepo:

  • Serie de medidas adoptadas por la Argentina para contener salida de capitales
  • Iniciado en noviembre de 2011
  • Los argentinos que quieran comprar dólares tenían que obtener un permiso oficial del gobierno
  • Dólares se compran oficialmente a través de la página web de la AFIP, organismo vinculado al Ministerio de Hacienda
  • Se creó un mercado negro, el dólar oficial se vende en alrededor de 9,50 pesos para los que son aprobados por la AFIP; extraoficialmente que cuesta alrededor de 15 pesos
  • Aumentó la inflación en la Argentina y crea obstáculos al comercio

Bajo la familia Kirchner – Néstor primero en 2003 y luego Cristina Fernández desde 2007 – el gobierno aumentó su presencia en muchos sectores, de los programas sociales a la nacionalización de las empresas privadas.

Ahora, con problemas de liquidez y bajas reservas, el gobierno está en necesidad desesperada de ingresos, pero todavía está prácticamente excluida de los mercados de bonos internacionales, después de que dejó de pagar su deuda en 2001.

Cambio prometido

A los argentinos les fue prometido un cambio por ambos candidatos presidenciales.

Tanto Scioli y Macri están de acuerdo en que la Argentina tiene que abrir su economía al mundo una vez más, por la eliminación del cepo, la facilitación del comercio, los mercados de bonos de re-entrar y tener una moneda menos controlada.

Pero la velocidad y los detalles del cambio varían de acuerdo con el candidato.

La mayoría espera a Macri para cambiar la economía más drásticamente, mientras que los ajustes de Scioli vendrían a un ritmo más lento.

Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires y aspirante a la presidenciaDaniel Scioli es el candidato respaldado por el gobierno – y se espera que llegará a ser presidente

Más importante aún hay un elemento altamente simbólico para esta elección que es probable que tengan repercusiones en el conjunto de América del Sur, a pesar de que sus problemas económicos son muy distintos.

La política de la región han seguido grandes olas ideológicas en las últimas décadas.

En los años 1980 y 1990, países como Brasil, Argentina y Venezuela eligieron gobiernos que siguieron el llamado Consenso de Washington – una serie de doctrinas que incluye la privatización de empresas estatales y la reducción de la presencia del Estado en la economía.

En la década de 2000, la mayoría de los países de América del Sur – incluyendo Paraguay, Ecuador, Bolivia y Uruguay – se movieron bruscamente hacia la izquierda, la elección de gobiernos que priorizan la inversión dirigida por el Estado y los programas sociales para los pobres.

Encrucijada

Ahora Argentina, Brasil y Venezuela se enfrentan a tiempos tumultuosos en su política y la economía, y están de nuevo en una encrucijada.

Si Argentina elige a Daniel Scioli el domingo, será una manera de dar un poco de validación para la era Kirchner que definió el país durante los últimos 12 años.

Del mismo modo, un triunfo de Macri significaría un rechazo de ese legado y un retorno a políticas más orientadas al mercado.

Dos semanas más tarde, bajo una gran tensión económica y social, los venezolanos irán a las urnas en las elecciones parlamentarias, que son propensas a ser el reto más difícil de Nicolás Maduro, el sucesor del fallecido Hugo Chávez.

Nicolás Maduro, presidente de VenezuelaNicolás Maduro, se enfrenta a un duro desafío en Venezuela

Venezuela ha estado implementando una “revolución bolivariana” desde 1999, con una fuerte presencia del Estado en todos los sectores de la economía.

Pero con los precios del petróleo bajos y la escasez crónica, su economía se encuentra ahora en su etapa más frágil en más de una década.

Mientras tanto, Brasil – que acaba de ser a través de una prueba similar cuando la reelegida presidente Dilma Rousseff el año pasado – se enfrenta a la agitación política en medio de un escándalo de corrupción a gran escala, ya que la oposición está presionando para que su juicio político a menos de un año después de que ella tomó el cargo de nuevo.

Al mismo tiempo, Rousseff está adoptando medidas económicas para contrarrestar la crisis del país que están más cerca de las políticas orientadas al mercado predicados por su oponente en las elecciones del año pasado, Aecio Neves.

El presidente de Brasil, Dilma RousseffDilma Rousseff se enfrenta a las convocatorias de su juicio político

El futuro político de Brasil es aún incierto, ya que nadie sabe si el movimiento juicio político puede tener éxito.

Pero Rousseff y el Partido de los Trabajadores se enfrentan a una difícil prueba para mantener las políticas establecidas por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a partir de 2003.

Con tantos signos de interrogación en la mente de los votantes en toda la región, los sudamericanos estarán observando de cerca lo que ocurre con la política y la economía de la Argentina después del domingo, bajo un nuevo presidente.

BBC

América Latina busca salir de la gran desaceleración

Acabado el ‘boom’ de las materias primas, las recetas para volver a crecer con fuerza pasan por dinamizar las economías domésticas de la región.

Durante la década pasada, Latinoamérica ganó un buen número de partidas en el gran juego de vasos comunicantes de la economía global. La región creció con fuerza a lomos del boom de las materias primas. La lluvia de capitales extranjeros sirvió para taponar las viejas grietas en las cuentas públicas. Florecían nuevos puestos de trabajo y el ensanchamiento de una incipiente clase media encarnaba la promesa del fin de la pobreza para más de 150 millones de personas. Pero los vasos han ido cambiado de posición. En 2015 el crecimiento volverá a menguar por quinto año consecutivo hasta quedar por debajo del 1%, según los pronósticos del Banco Mundial yFondo Monetario Internacional (FMI). El argot económico, tan dado a colocar etiquetas con cada cambio de ciclo, ya tiene un nombre para estos tiempos: la Gran Desaceleración.

Ha desaparecido del tablero el maná de las materias primas a precios altos. La gran culpable es China, una de las fichas más potentes del juego. Ha bajado el ritmo de bombeo para su industria y su próxima misión es engordar su mercado interno. La locomotora asiática ya no será la palanca para las exportaciones épicas de años pasados. Mientras, Japón y Europa aún están encontrando el pulso en sus muñecas y parece que la onda expansiva de la revitalización de la economía estadounidense, cada vez más autosuficiente, alcanzará solo a los vecinos más cercanos.

El vaso latinoamericano está ahora medio vacío. Las previsiones en el horizonte cercano apenas superan el 2%, una coyuntura que también ha sido bautizada con otra etiqueta: la Nueva Normalidad. Recuperar la senda del crecimiento vigoroso es un camino incierto y lleno de obstáculos. Las fórmulas aplicadas en el pasado dan síntomas de agotamiento. Ya no basta con ser el granero y el pozo petrolífero del mundo. Los analistas coinciden en que será necesario un paso adelante. Complementar sus motores exportadores con nuevos nichos de crecimiento basados en un dinamismo mayor de sus economías domésticas. Una tarea complicada si por el camino no se logra incluir dentro del sistema a los 130 millones de trabajadores –casi la mitad fuerza laboral de la región– que están en la sombra de la informalidad y reducir la enorme brecha de pobreza y desigualdad. Para cerrar el nuevo círculo de malabares no habrá que perder tampoco de vista el equilibrio de las cuentas públicas y elevar la productividad en el mercado de trabajo. Mejorar y extender el sistema educativo y apostar por la innovación y la tecnología para competir con más habilidad en este mundo de vasos comunicantes.

La nueva brecha Norte/Sur

En el nuevo paisaje, esa nueva normalidad, aparece marcada una línea divisora que atraviesa los 22 millones de kilómetros cuadrados –el 10% del PIB mundial repartido en una treintena de países– de la región. La brecha separa a las economías exportadoras de materias primas de las demás. Las commodities llevan deslizándose por una pendiente desde mediados del año pasado. El petróleo se ha desplomado casi 50%. Los metales han caído otro 20% y los cereales, un 17%. Esta división coincide además con una distribución geopolítica de Norte/Sur. “Se ve una dualidad entre productores, conectados a China, que en su mayoría están en Sudamérica y crecen a tasas más bajas; y no productores, con más peso de las importaciones y conectados con EE UU”, apunta Samuel Pienknagura, economista investigador del Banco Mundial.

Tres de las primeras potencias de la región –Brasil, Argentina y Venezuela– cerrarán el año en negativo. Brasil atraviesa la peor recesión en más de dos décadas, con aumentos de su deuda pública y el crédito atascado. Venezuela caerá un 7% ahogado por su alta dependencia del petróleo, severos problemas de abastecimiento y la inflación más alta del mundo. Y Argentina, el tercer exportador de soja del mundo, vive enfangado en una disputa con sus antiguos acreedores.

En la parte alta de la balanza se coloca México, que pese a su condición de potencia petrolera, superar la media de crecimiento de la región espoleado por el tirón de la demanda de EE UU. Esta misma inercia favorecerá a los países de América Central y Caribe, que aprovecharán también la rebaja en la factura de sus importaciones de crudo (entre tres y cuatro puntos del PIB solo este año, según el FMI), además de recibir a los turistas estadounidenses con los bolsillos cargados de dólares fuertes dispuestos a dejarlos en las playas del Caribe.

Amortiguadores

La recuperación estadounidense y la anunciada subida de tipos por parte de la Reserva Federal –prevista para junio– se traducen también en serios contratiempos. Los seis años de dieta blanda en la política monetaria de EE UU sirvieron de incentivo para el viaje de importantes flujos de capital rumbo a los puertos latinoamericanos con jugosas rentabilidades. Pero el dinero ha empezado a tomar el camino de vuelta y la proverbial susceptibilidad de los inversores se ha traducido en una fuerte volatilidad en gran parte de los mercados de deuda, divisas y renta variable. Especialmente en las plazas más globalizadas como Brasil y México. “La mejor protección es actuar con mucha anticipación. Los bancos centrales de la región tienen que empezar a subir tipos ellos también para no perder competitividad en sus mercados de bonos y, con ello, reducir la sangría de divisas. Por supuesto, el ajuste tiene que ser mayor en aquellos países que más las bajaron, como México o Chile”, aconseja Alfredo Coutiño, economista-jefe de Moody’s Analytics para América Latina.

La fortaleza del dólar ha provocado además que en el baile cambiario la mayoría de las monedas hayan caído unos cuantos escalones –una depreciación de en torno a un 20% de media– en lo que va de año. Este abaratamiento puede servir como revulsivo para las exportaciones, pero tiene su reverso tenebroso en la presión al alza de la inflación, uno de los viejos fantasmas del continente.

Cuidar la salud de las cuentas públicas

Pese a las turbulencias que se avecinan, en términos generales, la región presenta unos cimientos robustos. “Con respecto a 1990, las economías latinoamericanas están más protegidas frente a los choques externos. Han aprovechado los años de bonanza para recomponer sus pasivos, pagar desdolarizar su deuda externa, financiar su déficit con flujos de inversión extranjera y acumular reservas”, explica el analista del FMI Hamid Faruqee. Las sacudidas de la crisis financiera de 2008 agitaron las columnas, pero los termómetros más fiables, como la deuda pública y el déficit, se mantienen en niveles contenidos. Solo se acerca al rojo la balanza por cuenta corriente –el equilibrio entre entradas y salidas– de algunos exportadores de materias primas como Colombia (-5%) y Brasil (-3,9%)–.

La región ensanchó la manguera del gasto como medicina ante la última crisis. Pero esa bala parece difícil que puedan volver a utilizarse. “América Latina va a tener que afrontar el inicio del final de la era del dinero barato y abundante”, resume el analista de Moody’s. El peso el gasto público en la región es reducido, en gran medida por los agujeros en los sistemas de recaudación fiscal de la mayoría de los países. La media en Latinoamérica es del 30%, por el 41% de la OCDE.

Inversión en infraestructuras y educación

“Hay que invocar más que a la austeridad, a la selectividad. Se trata de que el Estado haga un gasto productivo en capital humano y establecer un entorno para la actividad privada más efectiva, con más incentivos para la innovación. Cada país debe encontrar sus nichos, sus motores domésticos para crecer”, dice Samuel Pienknagura, investigador del Banco Mundial. El apartado de las infraestructuras es una de las vetas. La inversión en este campo ha sido una de las grandes olvidadas –apenas un 3%– durante la época de bonaza. Industrias pujantes, como la automotriz en México o la textil en Colombia, también marcan el camino. “La clave para salir de la mediocridad está en acelerar reformas que produzcan cambios estructurales profundos para que se conviertan en polos de atracción para la inversión. Entre las reformas de mayor impacto económico están: energética, financiera, fiscal, educativa, y laboral”, apunta Moody’s.

La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) lleva tiempo alertando de que es la región del mundo con un mayor desajuste entre la oferta y la demanda de competencias en el mercado laboral, lo que desencadena a su vez una elevada informalidad. Apostar por mejorar los sistemas educativos significa, por tanto, avanzar hacia un crecimiento más inclusivo, capaz de reducir los niveles de pobreza y desigualdad. Pese al aumento significativo en los últimos años tanto en inversión como en acceso, el gasto público por un estudiante de secundaria representa el 18% del PIB per cápita, mientras que la media de la OCDE es del 26%. América Latina es la segunda región más desigual del planeta solo superada por África Subsahariana. La batalla contra la pobreza ha registrado estos años un estancamiento tras una tímida mejora en última décadas de los 90 y los 2000 según el CEPAL. El porcentaje de personas con ingresos inferiores al umbral de la pobreza supera el 28% desde hace tres años.

elpais

Un clima más cálido latino para Obama

América Latina puede ser un terreno difícil para los líderes de los Estados Unidos.

En 1958 Richard Nixon, entonces el vicepresidente, sobrevivió a un atentado contra su coche por los estudiantes enfurecidos en Caracas. Ronald Reagan fue ampliamente burlado después de que él confunde Brasil con Bolivia durante un discurso en Brasilia. En la Cumbre de las Américas en Argentina en 2005, George W. Bush fue recibido por una concentración masiva organizada por el anfitrión, Néstor Kirchner, en la que el plan de su país para un Área de Libre Comercio de las Américas fue denunciado por el líder de Venezuela, Hugo Chávez. Cuatro años más tarde, en una cumbre similar en Trinidad, Chávez presentó a Barack Obama con un aparato anti-imperialista.

El Personal de Obama pensó sin duda que su jefe sería recibido como un héroe en la última cumbre de Panamá, que se celebrará el 10 y 11 de abril. Ante la insistencia de América Latina, esta es la primera tertulia (comenzaron en 1994) a la que asistió Cuba. En parte con la intención de que, en diciembre Obama anunció planes para restaurar algunos de los lazos comerciales y diplomáticos con Cuba. Este es un gran paso hacia el levantamiento de embargo económico de 54 años de edad, de Estados Unidos contra la isla. Y mientras que muchos latinoamericanos no les gusta laCuba de Fidel Castro y su hermano Raúl, actual presidente del país, menos les gusta el embargo.

Hay dos cosas que amenazan con silenciar los gritos en Panamá. En primer lugar, las conversaciones sobre la reapertura de embajadas ha ido más lentamente de lo que algunos esperaban. Estados Unidos quiere que sus diplomáticos puedan viajar y trabajar libremente en la isla. Cuba quiere que el Departamento de Estado quite de una lista de estados patrocinadores del terrorismo (en donde es acompañado por Irán, Sudán y Siria). Mientras esto no ocurra ningún banco va a hacer negocios con una misión diplomática cubana. Funcionarios estadounidenses dicen que el resultado de la revisión del Departamento de Estado podría ser anunciado en Panamá. Obama y el Sr. Castro “interactuar” informalmente en los pasillos de la cumbre.

El segundo amortiguador es Venezuela. El mes pasado, el gobierno de Obama implementó una ley que impone sanciones a siete funcionarios venezolanos por violaciónes de los derechos humanos. Eso ha dado a Nicolás Maduro, acosado presidente del país, la oportunidad de convertir la cumbre en otro mitin antiimperialista. Su demanda que condena formalmente las sanciones que tiene el respaldo de un puñado de regímenes de extrema izquierda, incluyendo a Cuba. Pocos americanos latinos como intervenciones unilaterales por parte de Estados Unidos, y las sanciones socavan una (débil) intento de la Unión Sudamericana de mediar entre el régimen autocrático de Venezuela y la oposición.

Más allá de los titulares de la discordia, cambios están en marcha en América Latina que deberían favorecer los Estados Unidos. En primer lugar es que el señor Obama por fin ha llegado con algunas políticas constructivas hacia la región. Además de la apertura de Cuba, estos incluyen la reforma de inmigración, una minimización de la guerra contra las drogas y una petición al Congreso por $ 1 mil millones en ayuda para mitigar el impacto de la guerra contra las drogas en América Central. El gobierno también está tratando de ayudar a los países del Caribe de corta energía.

En segundo lugar, el fin del auge de los productos básicos está alterando la política, así como la economía de América Latina. El crecimiento económico de este año se establece para sólo 1%, el peor desempeño desde 2009. La “marea rosa” de la región de los gobiernos de izquierda está bajando. De Brasil, Dilma Rousseff, ante un escándalo de corrupción masiva y la probabilidad de una recesión profunda, está luchando para mantener su trabajo.De Argentina, Cristina Fernández de Kirchner sale en diciembre; su sucesor será más moderado. Incluso Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador,  los miembros más exitosos del pelotón de los difíciles de América del Sur, han visto oponentes hacer avances en las elecciones municipales. El Sr. Maduro será recibido en Panamá por una demanda de 22 ex presidentes del centro y la derecha que él libere prisioneros de oposición.

Esto no significa un retorno a los años 1990 y el monolito del “consenso de Washington” en la economía de mercado. China, ahora socio comercial del segundo más grande de América Latina, se encuentra en la región para quedarse. Algunas de las políticas de Obama podrían ser desechadas por un sucesor republicano. Cómo las expandidas clases medias de la región van a reaccionar a la desaceleración económica no está claro. La desigualdad, la principal bandera de la izquierda, sigue siendo una gran preocupación.

Lo que sí significa es que el pragmatismo comenzará a sacar lo mejor de la ideología.Rousseff planea una visita a Washington, para reemplazar la visita de Estado que ella deshechó en 2013 por las revelaciones de que la Agencia de Seguridad Nacional la espiaba. Su ministro de Comercio, Armando Monteiro, visitó en febrero “para dar el mensaje de que la relación con Estados Unidos es una prioridad”. Otros en la región es probable que lo convierten en uno, también.

La razón principal porque los países de América Latina son miserables #Argentina

En mi índice de miseria , calculo un ranking de todos los países en los que existen datos adecuados. Mi índice de miseria – una simple suma de la inflación, los tipos de interés, y las tasas de desempleo, menos año por año el crecimiento del PIB per cápita – se utiliza para construir un  ranking de 108 países .  De los 18 países que figuran en la  tabla siguiente, 15 son víctimas de las tasas activas.

Aquí es un sub-índice de todos los países de América Latina presentados en el índice de miseria mundo:

Una puntuación más alta en el índice de miseria significa que el país, y de sus componentes, son más miserables. De hecho, esta es una mesa donde usted no quiere ser el primero.

Venezuela y Argentina, armado con políticas socialistas agresivas, terminan como los más miserables de la región. Por otro lado,  Panamá , El Salvador y  Ecuador  anotan el mejor en el índice de miseria de América Latina. Panamá, con más o menos una décima parte de la puntuación del índice de miseria de Venezuela, se ha utilizado el dólar como moneda de curso legal desde 1904. Ecuador y El Salvador están también los dos dolarizados (Ecuador desde 2000 y El Salvador desde 2001) – que utilizan el dólar, y es claro que el abrazo del USD supera a todas las demás políticas económicas.

La lección que debemos aprender es clara: las tácticas que los gobiernos socialistas como Venezuela y  Argentina  emplean resultados de rendimientos miserables, mientras que la dolarización se asocia con menos miseria.

business insider

No se esperaba que América Latina se frenara así

Fue genial mientras duró. En un período de oro de 2003 a las economías de 2010 América Latina creció a una tasa promedio anual de cerca de 5%, los salarios aumentaron y el desempleo cayó más de 50 millones de personas salieron de la pobreza y la clase media aumentó a más de un tercio de la población.

Pero ahora el estirón ha terminado. Lo que algunos preocupados habría una “nueva normalidad” de expansión de 3% al año está resultando ser mucho peor.

Las economías de la región tendrán en promedio un crecimiento de sólo en torno al 1,3% este año. Los analistas siguen recortando sus previsiones, como lo han hecho durante los últimos dos años (ver gráfico).

Ahora sólo esperan que la más suave de recuperación el próximo año: tanto el FMI como el Banco Mundial prevé un crecimiento de apenas 2,2% en 2015.

América Latina se está desacelerando más rápido que gran parte del resto del mundo emergente, señala Augusto de la Torre, economista jefe del banco para la región. Alejandro Werner, su homólogo en el FMI, prevé un crecimiento promedio de 2,7% en los próximos cinco años.

Algunas de las razones son obvias. El factor más importante es el fin del auge de los productos básicos. Dado que el crecimiento de China se afloja, los precios de las materias primas han caído a sus niveles más bajos desde la recesión mundial de 2009. Ahora el precio del petróleo se ha visto afectada, también, gracias principalmente al aumento de la producción en los Estados Unidos.

Todo esto ha hecho daño a las economías productoras de materias primas de América del Sur, aunque algunos se benefician de petróleo más barato. Las perspectivas para México, con sus reformas estructurales y lazos de fabricación a América del Norte, es un poco más brillante.

Peor son los países con gobiernos populistas que despilfarran la bonanza del boom. Los pronosticadores no ven ninguna tregua en la estanflación que aflige a Venezuela y Argentina. Gracias a la falta de inversión y la gestión macroeconómica torpe, la economía de Brasil apenas crecerá este año y se enfrenta a una presión fiscal en 2015.

comerciantes argentinaLos operadores trabajan en el piso de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires

Sin embargo, la desaceleración va a ser mucho mas amplio. Las economías de altos vuelos y bien administradas de Chile, Perú y Colombia están todas con sufrimiento. La tasa de crecimiento de este año en Chile (2%) y Perú (en torno al 3%) es la mitad del de 2013. El contraste que con África subsahariana, que es también un gran productor de productos básicos y en el que el FMI espera un crecimiento del 5,1% este año y un 5,8% el próximo.

Una segunda causa frecuentemente citada de capa caída Latina es el paso a la política monetaria normal en los Estados Unidos, lo que elevará el costo de los préstamos en la región. Pero hay pocas señales de que esto tenga un impacto aún. Las empresas latinoamericanas están emitiendo bonos a un ritmo acelerado.

Algunos economistas estiman que el auge enmascaró arraigados problemas estructurales. EL Récord de América Latina en la productividad pudo haber sido incluso peor que los datos parecían indicar, dice el señor De la Torre. El efecto de los cambios en los términos de intercambio, y el peso de las empresas de servicios y de la economía informal en la región, hace que esto sea especialmente difícil de calcular.

Bello tiene otros dos corazonadas. Una de ellas es  la pobre educación de la región y las habilidades escasas se han puesto al día con él. Para observar y esperar que el personal en las tiendas o en compañías de telecomunicaciones la batalla con los equipos informáticos que, o bien no saben cómo operarlos o están con frecuencia descompuestos es preguntarse si la tecnología está mejorando o el menoscabo de la productividad.

La segunda es que la falta de inversión en transporte público significa que las grandes ciudades de la región, tapados con los nuevos coches del auge que ofrece, cosechan menos economías de escala y especialización, porque la gente encuentra tan difícil moverse.

Sao Paulo metroUn metro en Sao Paulo en la época de la Copa del Mundo.

Lo que sí parece claro es que la región está sufriendo un shock de oferta estructural. Muchas economías han estado operando cerca de su capacidad, señala el Sr. Werner. Así que la demanda de cebado estímulo – como la política fiscal expansiva de Brasil o reciente sorteo de Perú de un bono extra a los empleados públicos – parece equivocado. Los saldos fiscales han debilitado en un promedio de tres puntos del PIB desde la recesión de 2009.

Sin embargo, la baja de la deuda, los bancos más fuertes y más reservas permite una política monetaria más laxa en algunos lugares. Muchas monedas Latinas se están depreciando, sin preguntar al pánico del pasado y lo que ofrece la esperanza de crecimiento de las exportaciones, además de los productos básicos (aunque no está claro cómo muchas empresas les puede resultar más difícil de pagar sus bonos extranjeros). Con los costos de endeudamiento sigue siendo bajo, ahora es el momento para que estos países inviertan más en la infraestructura.

Estas inversiones, como los esfuerzos que tanto se necesitan para mejorar la educación y la formación, tardan años en dar sus frutos. El problema es que los líderes de América Latina se enfrentan a una población movilizada que se ha acostumbrado a los buenos tiempos.

Esto requiere de habilidad política hábil. Cuando está ausente, América Latina puede ser más combustible en los próximos años.

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business insider

Como Estados Unidos duerme, China conquista América Latina

Forbes