Traductor para Cadena Nacional ðŸ˜

Alejandro Borensztein

Como todo el mundo sabe, los discursos por Cadena Nacional tienen traducción simultánea para hipoacúsicos de modo que, quienes padecen ese problema, pueden entender lo que la Presidenta está diciendo y tienen la misma posibilidad de putearla como cualquier otro ciudadano.

Sin embargo, nadie se ha tomado el trabajo de hacer una traducción simultánea para los televidentes opositores que, a medida que Ella va hablando, se van enloqueciendo porque no pueden ni siquiera entender que alguien sea capaz de decir tantas genialidades juntas.

Lo que el Gobierno debería hacer ya mismo es contratar un par de tipos (pueden ser analistas políticos o actores) que vayan explicando el discurso mientras Ella lo va diciendo, para que todos los que se emputecen ni bien la ven, tengan una versión más digerible y transiten esta vida de una manera más saludable.

Yo sé que no es fácil porque la Presidenta suele decir cosas difíciles de explicar, pero he ahí el talento del traductor.

Por ejemplo, en la Cadena del jueves, de entrada nomás, la Presidenta lo miró fijo a usted a través de la cámara y lo acusó de ser como la Gata Flora: cuando habla por Cadena Nacional usted se queja y cuando no habla también.

Todos sabemos que en realidad, lo que a usted le perturba es que Ella salga a hablar cuando no hace falta, y calle cuando todos estamos esperando que diga algo. Obviamente, el concepto de la Gata Flora no tiene nada que ver con esto. Pero yo que usted, amigo lector, no me metería en el lío de discutir con la Presidenta de la Nación el significado de la Gata Flora. Hágame caso, es una converseta que va derechito a lo escatológico y termina mal. Piense en la investidura presidencial y olvídese.

Donde sí necesitábamos un traductor rápidamente, antes de que usted se infarte, fue cuando Ella dijo que Macri es la cara de los que le hicieron el golpe de mercado a Alfonsín.

Alguno puede pensar que el Compañero Mauri es el culpable de muchos males, inclusive si usted quiere, de casi todos los males de país. Pero no de ese.

En 1989, luego del triunfo de Menem en las elecciones de mayo, Alfonsín debía entregar el gobierno en el mes de diciembre. Pero en julio, un futuro ministro de Menem dijo que ellos querían un dólar “recontra alto” y el turco remató diciendo: “Estoy listo para asumir, sólo espero un gesto de Alfonsín”. Ante estas declaraciones, todos salieron a comprar dólares y la cosa, que ya venía mal, reventó. ¿Qué querían que hiciera Don Raúl?

Aquí cabe aclarar que la que venía en ese momento colgadita de la boleta de Menem como candidata a diputada provincial era Ella, la que ahora te la explica por Cadena Nacional. En cambio Macri, lo más probable es que anduviera de joda por algún lugar del conurbano caribeño, pero lejos de ese bolonqui.
Nadie dice que Ella haya estado involucrada en la embestida contra Alfonsín, pero evidentemente estuvo más cerca de aquel empujoncito que el Compañero Mauri.

Lo que el traductor le podría haber explicado a usted para calmarlo, es que seguramente Ella, en ese momento, no sabía que el salariazo y la revolución productiva eran un cuento chino. Pero lo que el traductor no le va a poder explicar nunca, es por qué Ella volvió a ir colgadita de Menem en el ‘95, cuando ya todos sabíamos lo maravilloso que era el salariazo y la revolución productiva.

Más adelante en el discurso, la Presidenta nos explicó los porcentajes de participación accionaria que el Estado tiene en la principales empresas del país, luego de la estatización de las AFJP que habían comprado acciones en diversas compañías. Estuvo bien, pero de haber habido un traductor, el tipo podría haber agregado el porcentaje accionario que también tenemos en Hotesur S.A. Teniendo en cuenta la oscuridad de la historia y el origen de los fondos, no creo que baje del 100%. De ese modo, usted se hubiera sentido un poco más reivindicado.

Luego nos contó que en épocas de elecciones a Ella le gusta ser “lo más prudente posible”, refiriéndose a los políticos que se fotografían caminando en las zonas inundadas.

Antes de que usted se trague el control remoto, de haber habido un traductor, éste le podría haber mostrado las fotitos de Ella caminando por la inundación en Tartagal, unos meses antes de las elecciones de 2009 o por la de La Plata antes de las de 2013. ¿Estaba mal eso? Bueno, depende: si lo hacemos nosotros, los del campo nacional y popular, está bien. Si lo hacen ellos, los fucking extranjeros, está mal.

Tampoco suena “prudente”, explicar por Cadena Nacional todo lo lindo que hizo este gobierno mientras las cámaras muestran a los candidatos oficialistas aplaudiendo alrededor, siendo que esto está expresamente prohibido por la ley electoral que sólo permite propaganda política 30 días antes de las elecciones.

Peor aún si después, para despejar su cabeza, usted se puso a ver cualquiera de los partidos del campeonato donde se puede observar, en todos los estadios, la estática que dice “Aníbal Fernández es Buenos Aires”. Una simpática violación a la ley electoral a la que ya estamos acostumbrados, pero que a usted lo enferma y lo vuelve loco.

Sin embargo un buen traductor lo hubiera calmado mostrándole el lado positivo: arrancaron el año en enero con la muerte de Nisman y en agosto simplemente están violando un cachito la ley electoral. Es un avance. Debería ponerse contento, amigo lector.

La Presidenta remató la faena recordando con disgusto que el Compañero Lancha es amigo del Compañero Mauri. Flor de pecado.

Sin embargo, es lógico. Son amigos porque, más allá de la competencia, los dos son buena gente. Como Massa. Ni hablar de Margarita o el Adolfo. Descuento que Del Caño también. Pero allá, en el planeta Neptuno, desde donde se transmiten los discursos, se ve que la cosa es diferente.

Yo creo que usted ya no debería calentarse más. Como le digo siempre, ya se fueron. Hay que focalizar en los que llegan. Pero veo que aún no logré convencerlo. Por eso el traductor es importante.
¿Quién podría ser un buen traductor? Divertido, expresivo, que cante, que baile, que haga gestos, que sea creíble, creativo, querible, popular y muy talentoso. Hay varios, pero posiblemente el mejor se nos fue justamente esta semana: mi amigo Daniel Rabinovich. Lo hubiera hecho perfecto.

A veces los mejores se nos van cuando más los necesitamos. Es curioso. Cuando se va uno del Club de los Buenos, los Malos se notan mucho más. Adiós Neneco querido.

Clarín.com

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